¿Se hace un mal uso de la palabra Guachinche en Tenerife?

¿Se hace un mal uso de la palabra Guachinche en Tenerife? Extraño es el isleño que no haya formulado la pregunta de, ¿nos vamos de guachinche? en algún momento de su vida.

Acudir a comer a una de estas viviendas de comida típica se convirtió, con el paso de los año, en una práctica más que establecida en la de Tenerife. Hoy en día ya no solo son los canarios los que acuden; son una verdadera atracción turística que ha causado que hasta dentro del área de la restauración se esté jugando a la picaresca con este término. ¿Se hace un mal uso de la palabra Guachinche en Tenerife? Esta es la cuestión de este artículo.

Desde las instituciones se apuesta por la producción de una «marca de calidad».

Requisitos mínimo para considerarse Guachinche en Tenerife

Varios locales se apropian del término Guachinches, sin formalizar los requisitos. El vino debe ser de su propia cosecha y sólo tienen la posibilidad de abrir 4 meses.

¿Se hace un mal uso de la palabra Guachinche en Tenerife?
Ensalada típica Canaria de Bodegón Bonifacio

¿Cómo nacieron los Guachinches en Tenerife?

Los guachinches nacieron en la década de los años 50 del siglo pasado en la región norte de Tenerife cuando algunos viticultores eligieron vender el excedente de vino que habían cosechado. Lo hicieron en sus propias viviendas, en sus garajes, y junto al vaso de vino ofrecían algún plato de comida que asiduamente la mujer había dispuesto para el almuerzo de la correspondiente familia; platos todos ellos típicos de la gastronomía canaria como la carne fiesta, el conejo en salmorejo o la carne de cabra.

La palabra guachinche de Tenerife como reclamo publicitario

El escritor y periodista Ángel Morales, es un profesional conocedor de estos establecimientos. Ha estudiado su origen y su avance en la isla y afirma que «estos viticultores fueron unos auténticos resueltos en su etapa. Los guachinches nacieron por idea de ellos». Fue de esta forma como, de a poco, se fueron asentando y dándose a conocer. Es este apogeo el que hace que entre en juego el intrusismo dentro del área de la restauración puesto que son bastantes los bodegones, tascas y hasta mesones que dan comida canaria los que integran a su cartelería el vocablo guachinche como reclamo turístico. «Esto es un engaño, una estafa» afirma Morales. Además el consejero de Agricultura del Cabildo de Tenerife, Jesús Morales, piensa que se hizo a lo largo de estos años «un uso indiscriminado de la palabra por los atractivos que son estos establecimientos y el negocio que ocasionan«.

Es exactamente el intrusismo y la rivalidad desleal que denuncian los dueños de los guachinches por lo cual el Gobierno de Canarias se vio obligado a aprobar en el año 2013 un decreto que regulara la actividad y los requisitos a los que tienen que someterse estas populares viviendas de comida para lograr ser denominadas como guachinches. Al ser una actividad enlazada al vino y a la producción de un viticultor se estableció que estos abrieran en un tiempo delimitado, hasta 4 meses (o menos si el vino se vendía antes). Además, incluso se estableció un límite en los platos a sugerir al visitante, y de esta forma se recogió que los guachinches podrían vender un más alto de tres, todos de la gastronomía canaria, y solo despachar agua como bebida variable al vino, pero nada de postres ni refrescos.

El vino y la «esencia canaria» en los guachinches

Sin importar los esfuerzos, la rivalidad desleal y el intrusismo han continuado. Nazario es dueño del guachinche Lomo Santo, ubicado en el concejo de La Matanza. Es productor de vino y, tras la crisis, empezó con su mujer a despachar el vino que no lograba vender a otros sitios de comidas. «Habilitamos el garaje de casa y decidimos abrir nuestro guachinche para lograr ganarnos la vida. Con los años tuvimos que reconvertirnos porque hemos visto que en 4 meses no conseguíamos vender toda la producción de vino que elaboramos aunque seguimos manteniendo la esencia del guachinche«.

Como Nazario, otros dueños tuvieron que hacer los mismos cambios para lograr vender todo el vino que desarrollan. Es la situación de Jose, dueño del guachinche ‘Martes Trancao’, igualmente ubicado en La Matanza. Acarrea dos décadas regentando el local que abrió en los bajos de su vivienda. «Al inicio vendíamos el vino a granel a otros sitios de comidas pero al decaer la venta tuvimos que replantearnos abrir nosotros nuestro guachinche, y justamente eso hicimos«. Admite que «vienen muchas personas, más que nada peninsulares y extranjeros. Les atrae poder gozar de la esencia canaria«.

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Uvas en la viña

Lo que los dueños de guachinches piden al ejecutivo

Es por este motivo, y para terminar además con el intrusismo latente, los dueños de los guachinches que respetan la normativa y mantienen la esencia de estos establecimientos pidieron a las instituciones públicas que aumenten el control en el momento de usar el vocablo «guachinche», además de que los requisitos establecidos en el decreto del año 2013 se reformule para impedir que el vocablo sea utilizado por los locales que no lo son. Es lo que mantiene el responsable de agricultura en el Cabildo tinerfeño, quien afirma que «hay que ofrecer el valor que se merece a estos establecimientos. «Yo no pienso que peligre su continuidad porque están muy unidos a la cultura y la agricultura canaria«.

Todos los años, cuando los productores ya fabrican su vino, se inscriben en el registro que fomentó el Cabildo para abrirse como guachinche. «Este año se apuntaron unos 30«, asegura Morales, lo que expone que, a pesar de todo, la tradición sigue. El consejero asegura que a través de otras medidas para impulsar estos locales de comida casera, desde la institución insular se va a promover el asociacionismo en el entorno vitivinícola de la isla. El propósito es poner en marcha la marca de calidad ‘Guachinches de Tenerife‘.

¿Se hace un mal uso de la palabra Guachinche en Tenerife?

En concordancia con el Cabildo está el Gobierno de Canarias. El concejal de Agricultura del Ejecutivo regional, Narvay Quintero, admite que «es requisito que los dueños se vinculen, se asocien y soliciten a las instituciones la elaboración de una marca de calidad que aporte el valor que estos locales se meritan«. Narvay aclara se trata»de que es una actividad de manera directa relacionada al campo, a la actividad del vino, a la cultura de Canarias«, argumentos que usa para admitir que hay que fortalecer su seguridad. El concejal asegura además que el Ejecutivo canario «está preparado para cambiar los requisitos del decreto para beneficiar la supervivencia de estos locales«.

Más allá de estas cuestiones legales, los tinerfeños y visitantes siguen leales a la tradición y acudiendo en masa a los guachinches del norte de la Isla para probar los platos más típicos de la gastronomía canaria y el vino cosechado en sus propias viñas.